El futuro de las humanidades.

La tecnología evoluciona cada día con más rapidez. Los avances en robótica y domótica nos impulsan a imaginar un nuevo futuro: economistas de todo el mundo predicen ya la perdida de miles de puestos de trabajo en favor de las máquinas. La cuarta revolución industrial parece que vendrá de la mano de el internet de las cosas, el big data y los avances en inteligencia artificial, y puede llevarse por delante trabajos en las finanzas, el sector legal e incluso el industrial. ¿Qué hará entonces el ser humano cuando los robots ocupen su puesto de trabajo?Algunos piensan que debido a este cambio viviremos una nueva era dorada del humanismo, donde los trabajos en alza serán todos aquellos donde el componente humano sea esencial e irremplazable. La sociedad se llenará de artistas y humanistas.

Algunos CEO de empresas han empezado ya a darse cuenta de este cambio y están buscando incorporar humanistas a sus empresas tecnológicas, como explica Eric Berridge en su charla TED. Los humanistas añaden un componente muchas veces carente en las oficinas de las consultoras de software: Pensamiento lateral, creatividad, empatía, pensamiento crítico, habilidades interpersonales e inteligencia emocional.


Con esto no queremos insinuar que estas habilidades no puedan observarse en ingenieros y científicos (después de todo, el pensamiento crítico es una de las bases del método científico), sino que estas habilidades aparecen en mayor abundancia conforme más humanidades y artes practica una persona, sea cual sea su profesión.

Un estudio publicado en el Journal of General Internal Medicine encuestó a más de 600 estudiantes de medicinas de distintas instituciones sobre el volumen de actividades relacionadas con las artes y las humanidades que realizaban semanalmente. Esto incluía un catalogo muy amplio de actividades, desde leer por placer, visitar museos, ir al teatro, tocar un instrumento, ir al cine hasta dibujar, actuar o escribir para uno mismo. Más tarde esos resultados se cruzaron con la puntuación obtenida por esos estudiantes en un cuestionario sobre habilidades necesarias para su futuro como doctores, como la empatía, la tolerancia a la ambigüedad, la capacidad para resolver situaciones inesperadas, las habilidades espaciales, el análisis estadístico y de multiples variables  o la resistencia al cansancio emocional. Aquellos estudiantes que reportaron realizar mayor número de actividades relacionadas con las humanidades obtuvieron mejores resultados en todas estas habilidades (Mangione et al., 2018).  

Un estudio parecido en Estados Unidos intentó hallar correlación entre una educación rica en arte y unas buenas puntuaciones académicas en general (Bamford, 2004). El estudio concluyó que que el número de horas dedicadas a la enseñanza artística en el curriculum tenía efectos positivos en el rendimiento en otras asignaturas como las matemáticas o los idiomas.

Si tenemos abundantes pruebas científicas de como las humanidades y las artes ayudan a los alumnos a estar mejor preparados para la vida y para sus futuros trabajos, ¿por qué entonces hemos visto una drástica reducción en el número de horas asignadas a este tipo de materias en el curriculum de la enseñanza obligatoria?

La LOMCE, nuestra actual ley educativa, permite que un centro no imparta ni una sola hora de educación artística a nivel de primaria ya que se ha convertido en materia de libre configuración autonómica en el curriculum, junto a la religión o los valores cívicos y la segunda lengua extranjera. (Palacios 2014). Esto, unido al asalto a la Historia de la filosofía que pasó en 2013 a convertirse en materia optativa en bachillerato y a la nefasta implantación de la enseñanza bilingüe a todos los niveles, demuestra esa tendencia a considerar las humanidades y las artes como materias de menor importancia que las STEM. 

Teniendo en cuenta el futuro que los economistas y las grandes firmas tecnológicas auguran para el mercado laboral, estas apuestas por una educación desprovista de estudios "de letras" es arriesgada e irresponsable, y disminuye la calidad de vida de la futura ciudadanía.

Referencias:

Bamford, Anne (2004): The Wow Factor: Global Research Compendium on the Impact of the Arts in Education. Münster,Waxmann.


Mangione, S., Chakraborti, C., Staltari, G., Harrison, R., Tunkel, A. R., Liou, K. T., . . . Kahn, M. J. (2018). Medical students' exposure to the humanities correlates with positive personal qualities and reduced burnout: A multi-institutional U.S. survey. Journal of General Internal Medicine, 33(5), 628-634. doi:10.1007/s11606-017-4275-8

Monje, C. (2018). Advertencia ante un mundo que se agota: “No encontraremos la felicidad en la nube ni en la pantalla”. El País. Recuperado de https://retina.elpais.com/retina/2018/11/09/tendencias/1541789278_094648.html?Id_externo_rsoc=FB_CM

Palacios, A, (24 de marzo de 2014) La LOMCE y la educación artística en primaria (1)
[Blog]. Recuperado de http://arteducationbox.blogspot.com.es/2014/03/la-lomce-y-la-educación-artística-en.html

Pistrui, J. (18 de Enero de 2018). The Future of Human Work Is Imagination, Creativity, and Strategy. Harvard Business Review. Recuperado de https://hbr.org/2018/01/the-future-of-human-work-is-imagination-creativity-and-strategy

Strauss, V. (18 de Octubre de 2017). Why we still need to study the humanities in a STEM world. Washington Post. Recuperado de https://www.washingtonpost.com/news/answer-sheet/wp/2017/10/18/why-we-still-need-to-study-the-humanities-in-a-stem-world/?utm_term=.543e2dc7c0f1

TED. (2018). Why tech needs the humanities [Video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=F2XPF6rQ6fs

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